Seré casi más breve en el escritajo que en su título, porque no me siento capaz de ser otra cosa.

Me está costando un espanto que los borradores (esos sí, producidos a mansalva hasta en documentos online a través del móvil mientras voy de un lado a otro) salgan en forma postal (de post… postera… posteada…), incluso a pesar de que el entorno neoveneciano mantiene hoy conversaciones que atraen o incluso exigen atención, desafíos importantes, giros interesantes que nos animan y maestrías profundas al cuadrado, porque versan sobre maestrías y cosas profundas.

Pero qué le vamos a hacer. Dar forma poco a poco a Tikoa y, no tan poco a poco, a Sicnova 3D Murcia, y arrancar con ello nuestro primer proyecto económico serio, está resultando tan agotador y frenético como emocionante. Sí, frenético a pesar de que llevamos rumiándolo e incubándolo, preparándonos, al cabo, desde hace mucho. ¿Por qué tanto? Jeje… Pues porque lo estamos haciendo bien, a conciencia y con placer pero azuzados también por la necesidad; y aún así no nos hemos conformado en ningún recodo, buscando y afilando las mejores lanzas para nuestra escala y la siguiente. Sin grandes recursos materiales pero con una tropa / navaja suiza afilada y afinándose, que me sorprende cada día. Con ganas de no dejar nada por planear (que es disfrutar también), con muchas horas empleadas, con mucho mimo y un notable número de caballos de potencia. Conscientes, además, de que esto es una fase, una ruta y un proceso de aprendizaje, no exento de incoherencias internas y rechinar de dientes. De que cuando consigamos que funcione esperan otras rutas. Y a todos los panteones les pido ayuda para que no nos puedan ni la impaciencia de saltar del barco demasiado pronto, ni la ambición (que también aparece sin que te des cuenta) por lo que ahora es secundario, ni la comodidad de haber llegado a buen puerto.

Por suerte, creo que la descomposición nos ha pillado con suficientes cambios y desatinos a la espalda, sabiendo que tenemos una capacidad para virar, mutar y mejorar de la que nos sentimos orgullosos. Estamos siempre atentos, lo prometo, al temible síndrome AMÉN, ese monstruo paralizante que siempre, en todo lugar y a todos, acecha.

¿No se nos ve en la cara que somos un poco resilientes?

– ¿Qué cara?
– Es hora de darle a “Publicar”, Juanjo. Corre…
– Mucho borrador, pero últimamente escribes siempre el mismo post, y además no has sido breve.
– Y Dani todavía no ha abierto su blog, dicho sea de paso.
– Necesitará un capón.
– Dale yaaaaa…