Esta memez la escribí hace años.

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El deber es tejer leves dejes de creer en el deber ser

El vehemente que precede cree que, brevemente, debe extender en este refez, excelente templete en red, el ceje que le crece del desdén.

Presente debes tener que ser menge te excede el deber.
¡Cese en breve ese résped, repelente mequetrefe!!

En vez de peerse, de ceder, este esplendente jefe cede el excedente de leer en verdes céspedes de deber. Entérese: de nepente en nepente se bebe el peje que cree que debe embeberse en el endeble envés que se entreteje entre seres. En repelente plebeyez cede, sedente, enfrente del revés.

¡El perenne revés que ves tejerse entre seres es merced del gen del pedestre que es semen en el envés! Es precedente que se embebe en el precedente, rehén del eternescente reemprender… que el menestrete debe vencer.

Es Mester del Hereje, del Referente, Creer en que, en este breve vergel que edén ser se merece, se debe ser bederre del temer; ¡Repeler el trechel que emerge de ententes que, creen, les pertenece beber del cheque de éste mes! Debe reprender: debe cerner el enclenque ser, perder el sente, ceder el sente, vencer en tres.

Debe él ser el gérmen del emergente herpes que enferme el hebén que es el presente que ves. Es él, es tres, es el que en este treme debe ser. Es el que cree que el frente es él. Que él erecte el ceprén. Que, vehemente, esplendente, Él te enseñe el next level.

Él vence, ¿ves?
Que genere, en ende, el creer.
Que te dé Fé.