La tradición de interiorismo aesírico es conceptualmente riquísima. No obstante, en ocasiones se ve lastrada no sólo por su escasez, juventud o porque no es interiorismo, sino porque su estilístico estilete es un poco yo poniendo cosas que me molan en soportes a mano para echarles una foto en el rato que hago de descanso del curro los fines de semana.

Rendíos a la espontaneidad, signo de nuestro tiempo y fruto del cansancio producido por dos días de hacer cosas muy serias que pronto verán la luz definitiva. Disfrutad.

Juajuajua

Pedro, en Facebook.

Tú ríete lo que quieras, pero, en el futuro, generaciones enteras de anarquistas en un mundo libre mirarán “Guitarra en sofá con mesita de cristal con arduíno, hacha, muñeco imperceptible y trozo de plástico de un juego de rol + valknut en madera y hacha en ángulo visual sobre tablero de Go en el bajo de la mesita con reflejo de lámpara de Ikea: una muestra efímera porque tengo que cenar en esa mesa” y fliparán en colores.

Otra persona en Facebook.

Astonishing. The best since Dadá.

NY Arts Magazine

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