Elefantes que reconocen el género, la edad y la tribu a la que pertenecen las voces humanas que oyen en la sabana. Un loro que suma números. Urracas y moluscos usuarios de herramientas. Delfines que se reconocen en el espejo. Machos chimpancés que, cual políticos modernos, hoy buscan aliados y besan bebés para ganar un conflicto que van a provocar mañana.

La ciencia tiene la fea manía de alejarnos del centro del universo a cada paso. Es una tónica tan evidente que os apuesto un café en Alpha Centauri a que sucesivos descubrimientos irán en la misma dirección. Pero, por supuesto, cuando estemos tomándonos el café en la estación espacial veremos en la mesa de al lado a gente hablando de algún hecho diferencial humano… que, encima de todo, no será la propia estación espacial, sino algo, en definitiva, “mágico”. El primatólogo Frans de Waal anda desmontando mitos antropoombliguistas :)

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