Al hilo de las escuelas de economía del comunal (que necesitarían otro nombre para no espantar a las Humanidades) y de nuevas inicativas en EEUU y Francia profundamente relacionadas, vuelvo a acordarme de esa alternativa a la universidad de la que se hablaba hace un año. O más bien ahora procede retomarlo, un 42, gracias camarero.

Desde el principio, tuve la cabeza puesta en dos cosas: la obvia financiación y el sustento web que pudiese, de forma coherente, darles vida.

Ahora pienso en el sustento web. ¿Sería una herramienta descargable y conectable, tipo Bazar o Diáspora*? ¿O debería construirse a partir de algo que enredara blogs, al estilo Lupus?

Me inclino más por la primer opción, aunque obviamente es un monstruo de proyecto. Hace falta un sistema que soporte en su seno interacciones de todo tipo (chat, webinarios, gestión de clases presenciales) y que recoja automáticamente (botón “Incluye en tu CH”) todo lo que cada uno quiera añadir a su ficha, que a la postre sería el Cursus Honorem, la pieza a cobrar por los cazatalentos. Haría falta una plataforma propia de crowdfunding para que las investigaciones pudieran ser sufragadas de formas diversas. Alguna forma de eludir soportes al Índice H. Sencillez de uso para millones de opciones como apuesta seria y compleja. Y la cuestión de fondo importante es que, en el sistema, nadie entraría como investigador, alumno o tutor, sino como miembro. Y que, una vez dentro, podría contratara otros, ofrecer sus servicios como docente en solitario o por grupos, o postular a programas de investigación y publicación, contratando los servicios de los maestros que quisiera, o apuntarse a cursos globales. Unos cuantos MOOCS deberían irse generando automáticamente, y los eventos organizados por la entidad principal (que contarían como parte del Cursus Honorem) tendrían que recibir lustre de no-sé-dónde. ¿Qué más funciones y características tendría esta web?

¿Podríamos arrancar esto sin el montón de recursos que hacen falta para empezar por el proyecto desde la red? Pocas cosas tan puramente neovenecianas consigo encontrar en el repleto baúl aesírico, que habrá que desechar para encontrarnos y poner proyectos en común…